jueves, 4 de junio de 2009

324

Hay una mujer en el 324 que tiene los ojos extraviados, estoy completamente seguro que tiene un parentesco con Bob Dylan, está en pleno ataque de pánico y no se si va a morderme o interpretar una canción folk de protesta.
A un par de asientos una muchacha de pelo amarillo y absolutamente vestida de azul, dibuja el identikit de la avispa que le picó el hombro el día de su cumpleaños número doce y lo arruinó por completo.
Una pestaña cae arriba del anotador. Atrás mío un pibe con una remera de los Sex Pistols mira la pestaña de reojo, lo tienta la posibilidad de soplarla y pedir un deseo (que vuelva Agustina, aunque sea un ratito, que se ría una vez más conmigo y que después haga lo que se le cante).
Tomamos la avenida y ahí nomás está la vía, a un costado, toda llena de piedritas y cartones de vino barato. Las piedritas me hacen pensar que soy un nabo, nunca supe hacer sapito, cuando llegue a casa voy a llenar la bañera y practicar.
Un tipo parado, es el único, creo que nos odia, le gustaría estar embarazado, tener setentidos o ser un mentalista. Su odio incrementa, y todos lo intimidamos con la mirada porque sabemos que eso que va a hacer es aberrante, terrorífico, los niños llorarían con la manga del saco contra la cara y contra el rincón si lo supieran.
Sin embargo sabemos, que ni el llanto de un niño albino lo detendrá, cuando llegue al lago de Palermo se quitará la remera, se arremangará el pantalón de Corderoy que le regalo tío Luis, se zambullirá, comenzará a nadar y con sus pálidas manos ahorcará a cada uno de los hasta ese entonces felices patos. Este será el comienzo de una venganza sin precedentes, que continuará con la muerte de dos ciclistas, un ajedrecista, cuatro pescadores, y culminará con el asesinato de un joven escritor pasajero de la línea 324.

4 comentarios:

el asistente Barriga dijo...

Sobre la forma de llorar del niño, ver las instrucciones para llorar de Julio Cortázar

Anónimo dijo...

Gran texto, termina como (creo que es) movilidad de los parques del mismo Cortazar. Pero me gusto mucho, entro a menudo aqui por el simple hecho de que no os piden pasaporte!
Te mando un abrazo y espero que nuestra paraja salga a flote dado que mande un mail danino a la trpleta tecnica.
He recibido comentario mas que agradables por el programa.
fui a el aleph, me compre cuatro libros por treinta pesos estan liquidando!
Fin del comunicado

Flowers

Rogelio Fontana dijo...

El "324", o que reacomodado 234, es simplemente una progresión ascendente tanto en distancia como en poesía. Magnificar, subir de nivel... Implicancias cada vez más tácitas dentro de los cada vez más complejos códigos de conducta sociales.

Sencillamente COLOSAL.

Rolando Troquel dijo...

Yo no se del 324, pero en el 300 la "A". Los colectiveros se orillan al cordón y nos invitan a subirnos, a vivir ese mundo, de olor a culo y espejitos con flecos, de acelerador y puteadas. El 300 es un pasaje de media hora, a un mundo enlatado que nosotros ignoramos, y por eso lo queremos.


Salud y amor para toda la clase media menemista.